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Cata especial de vinos Alceño, en Casa Canales.




El sábado pasado, día 12, tuve el honor de asistir a la cata que ofrecía Bodegas Alceño en Casa Canales.

Pese al calor que hacía aún a las nueve de la noche, se levantó una ligera brisa que refrescó el ambiente. Paco, el anfitrión, colocó las mesas y a medida que llegaban los invitados, y el reloj corría, ese calor sofocante desapareció para dar paso a una velada fresca y muy apetecible. 

Siete eran los vinos a degustar. Acompañados de diferentes tapas y canapés preparados con mucho esmero por Paco y su esposa. Las banquetas, cómodas, no se hicieron para nada pesadas las tres horas y pico que duró la cata y digo esto porque a medida que avanzaba la noche, se estaba mejor. 

Juan Miguel Benítez, experto enólogo, nos dio una Masterclass sobre la historia de Jumilla, sus vinos y las diferentes problemáticas que, Jumilla como D. O., se había encontrado a lo largo de su historia. El clima del que Jumilla es beneficiaria para el cultivo de la uva Monastrell y su orografía hace que no se vea afectada, gracias al tipo de terreno, por un parásito que afecta a otros viñedos de España, la Filoxera.

El primer vino era el Brut Nature Rosé. Para los que nos gusta el Cava, degustar un Brut Nature como ese es una delicia. Aquí no se tiene costumbre de iniciar la comida o un aperitivo regado con un Brut Nature, me refiero a la Región de Murcia,  pero creanmé, es una experiencia única. Fresco, afrutado, seco. Con un carbónico agradable. No molesta en el estómago ni en la cabeza. Hay algunos espumosos que son muy peleones. Pero este Brut Nature Rosé, es el acompañante perfecto para toda la comida. Marida bien con arroces, asados de carne, aperitivos y pescados blancos. 


El segundo vino y ya entrados en materia, fue un Alceño Sauvignon Blanc 2020. Este vino servido con buena temperatura, frío o muy frío, es un regalo al paladar. Destellos amarillos y verdosos delatan la fruta, en nariz sentimos esos matices de fruta fresca y un aroma limpio, cristalino. Seco en boca y fresco que despeja de sabores dejando un recuerdo fugaz pero persistente de la uva. El carbónico muy sutil añade un carisma joven, elegante. Es un vino con el epígrafe Vegano. Lo cual es un gran avance. 



El tercer vino es de los que más gustaron en general y a mí en particular, pese a que mi debilidad sigue siendo el Brut Nature Rosé. Hablo del Alceño Sauvignon Blanc Fermentado en Barrica. Un vino excelente para acompañar arroces, guisos tradicionales o carnes y por supuesto un aperitivo. Lo primero que vemos es su color sobrenatural. Un dorado ligero en los bordes pero cristalino y semi transparente en el cuerpo. En nariz recuerda a una macedonia de frutas, donde predominan las frutas de hueso, melocotón, albaricoques. En boca es una explosión de sabor que sin estar dulce, saboreamos el azúcar de la fruta. Uva, melocotón, toques cítricos. en definitiva un vino exquisito para acompañar bien frío una sépia a la plancha, o una gamba roja, por ejemplo.


Con el cuarto subimos de color, Alceño Rosado 2019. Un vino donde los aromas a frutos rojos y el sabor fresco, seco, acompañado de un excelente carbónico ajustado a su cuerpo, es merecedor de un lugar preferente en nuestra mesa diaria. Con un color frambuesa de intensidad media, brillante y limpio. En aromas, como he dicho,  predominan los caramelo a fresa no muy intensos. En boca es un vino que tiene una entrada con un punto chispeante al inicio de la lengua. Es un vino con volumen, graso, de acidez correcta y recuerdos en boca a cítricos junto con los frutos rojos percibidos en nariz. Es un vino fresco ideal para acompañar platos de marisco y carnes blancas. 


Tras una pausa donde degustamos las preparaciones de Casa Canales. He decir que en todo momento, nos fueron servidas distintas degustaciones que acomañaron a los vinos. Empezando por unos volavantes con salsa de pimiento del piquillo con Bonito del Norte y Surimi. Para seguir con unas tostas de Atún y Surimi muy apetecibles. 



El quinto vino Alceño Syrah 50 barricas 2019Es un vino diferente y moderno, con una crianza elaborada con uva de las variedades Syrah 85% y Monastrell 15%, con una crianza de un corto periodo en barrica nueva de roble francés y americano.

Vino de capa alta, en el que se aprecia un perfecto equilibrio entre aromas afrutados y de madera de roble nuevo, aportando al vino unas características únicas y de gran expresión.

A la vista presenta una capa intensa, morado intenso con un borde violeta. En nariz destacan las notas de las frutas maduras con los tonos de la vainilla, cacao, torrefactos. En boca presenta un cuerpo medio con un sabor muy afrutado con unos taninos dulces y un sabor ligeramente ácido que presagian una muy buena evolución en botella en el futuro.

Bodegas Alceño tiene en su haber uno de los mejores vinos del mundo, que ha situado al Alceño Premium Syrah 50 Barricas, en el puesto número siete del ranking de los vinos elaborados con la variedad de uva Syrah, y a muy buen precio.


El siguiente vino fue Alceño 12 2017. Un crianza de 12 meses en Barricas de roble francés y americano.

Profundo y elegante, Intensa capa de color, aromas complejos, fr­utos negros, torrefactos, cacao y especias, en boca muestra una gran amplitud siendo muy persistente y equilibrado, sabroso, amplio, con buen equilibrio y noble tanicidad, fresco, con carnosidad y un final de buena longitud con recuerdos especiados, balsámicos y de su paso por barrica. Especial para asados de cordero, cerdo y gazpachos. En esta ocasión lo degustamos con rodajas de pan en salmorejo y loncha de jamón serrano. No quedó una. 


El septimo vino, que no fue el último porque cerramos con broche de oro al repetir con el Brut nature Rosé. Se trataba del Alceño Vino Dulce. Un vino tinto, muy esperado por los invitados y que acompañamos con algunas pastas. Aunque yo preferí saborearlo solo, sin mezclas.  A la vista presenta una capa muy alta con un borde rubí, en nariz destacan las notas de pasas, higos secos y frutas confitadas, en boca es muy amplio donde las sensaciones tanino acidez y azúcar  se unen en perfecto equilibrio, ofreciendo un largo sabor de  boca con un final agradable y muy persistente.

En definitiva una experiencia que deberíamos repetir más amenudo. La compañía fue exquisita, el ambiente muy bueno y se respiraba buen humor y mucha alegría. 




Rafa Benítez


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