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Este fin de semana cambiamos al horario de invierno



Este fin de semana, la noche del sábado 24 al domingo 25 de octubre, se producirá el cambio al horario de invierno. De esta forma, a las 3:00 horas de la madrugada (en la Península), los relojes se retrasarán una hora y serán de nuevo las 2:00 horas.

De este modo, podremos dormir y disfrutar de una hora más. 

Con este cambio de hora, que se realiza desde los años 70, entramos en el llamado horario de invierno, que se adapta con el objetivo de poder disfrutar de más horas de luz solar al día, y de esta forma, ahorrar costes y energía, y armonizar la vida de los ciudadanos con las horas de sol que tenemos. 

Este cambio cuenta también con muchos detractores y 2021 podría ser el último año que se haga. Ahora, España debe decidir con cuál de los dos horarios se queda definitivamente., ya que la UE votó una propuesta en marzo de 2019 que proponía que el cambio de hora del último domingo del mes de marzo de 2021 fuese el último para los países de la UE y esta fue apoyada.

Después, el Parlamento Europeo también respaldó acabar con el cambio de hora, por lo que se permitirá a cada país elegir si quiere mantener el horario de verano o el de invierno. Aún no hay horario elegido ni fecha para realizarlo.

El texto dictamina que los Estados miembros que decidan quedarse con el horario de verano cambiarían por última vez el reloj en marzo de 2021. Mientras que los Estados que decidan quedarse con el horario de invierno tendrían que volver a cambiar la hora en octubre de 2021.

Por el momento no está nada claro con qué horario se quedará España. El comité de expertos nombrado por el Gobierno no se pone de acuerdo sobre qué es lo mejor.

Por ello, el Ejecutivo ha abierto un periodo de reflexión hasta el 2021, el año acordado por las autoridades europeas para resolver el tema

En España se produce desde 1974 un cambio de hora dos veces al año: el último fin de semana de octubre y el de marzo.

Este cambio se produjo después de que se produjera en 1973 la primera gran crisis del petróleo y los países del entorno europeo decidieran adelantar los relojes para poder aprovechar mejor las horas de sol.

En 1980 se aprobó el cambio de hora en una directiva de la Unión Europea, con el fin de aprovechar mejor las horas de luz solar.

Esto llevó a que se convirtiera desde entonces en un estándar europeo hasta que, tras la petición de varios estudios y una consulta popular, el Parlamento Europeo decidió poner fin al cambio de hora y pidió a los estados miembros que antes de 2021 fijaran un horario definitivo, eligiendo entre el de verano y el de invierno.

Aunque a primera vista, dormir una hora más en la madrugada del sábado al domingo puede parecer beneficioso, mover el reloj acarrea una serie de consecuencias. Lo que denominamos "reloj biológico" debe adaptarse al nuevo horario, lo que le supone a nuestro organismo realizar un esfuerzo extra. Esta especie de jet lag puede provocar que nos despertemos antes y que durante la jornada del domingo sintamos la necesidad de irnos antes a la cama. También puede producir en nosotros irritabilidad, cansancio o insomnio. Los primeros afectados con este cambio son los niños.

Afortunadamente, los síntomas pueden desaparecer en un solo día o incluso no padecerlos si adaptamos al cuerpo a los nuevos horarios, por ejemplo, atrasando un poco las comidas y la hora de irnos a la cama. Cuanto más ordenados sean nuestros horarios de comida y descanso, menos notaremos estos efectos negativos.

Por otro lado, el hecho de que amanezca antes y por tanto disfrutemos de más luz durante la mañana es beneficioso para el organismo, ya que nos ayuda a empezar la jornada, pues activa una glándula en el cerebro que activa funciones como el movimiento o la atención.


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