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PABLO IGLESIAS HUNDIDO COMO POLÍTICO

Hace unos quince o veinte días la diputada por Vox, María Ruiz, hizo una de las mejores intervenciones que yo he visto en el parlamento por mucho tiempo. No solo durante el estado de alarma, sino probablemente en las últimas dos décadas.

La intervención dura aproximadamente unos 15 minutos y no tiene desperdicio. Para mí fue una de las mejores por tres motivos; primero porque fue de una elegancia intelectual sublime, segundo porque fue de una educación admirable y tercero, porque utilizó un lenguaje muy eficaz en donde la sencillez no estaba reñida con la contundencia. Donde el mensaje no quedaba diluido en riñas personales absurdas, sino que quedaba clarificado en el contexto de unos datos certeros y en la vehemencia de un discurso social impecable. 

Elegancia intelectual, educación admirable y lenguaje eficaz. Estas tres cualidades quedaron claramente manifiestas en su discurso y pusieron en evidencia las infantiles tretas de Iglesias que, para llegar al poder, sólo ha utilizado el resentimiento cultural y la soflama panfletaria, y ahora que ya está en él, sólo sabe utilizar el rencor institucional. Fueron quince minutos espléndidos, 15 minutos en los que pudimos encontrar perlas como estas.

Y esto lo dijo, porque pese a que los de Vox nunca han hecho ninguna declaración altisonante en el parlamento, pese a que han sido siempre educados, pese a que han ido en la búsqueda de la verdad y pese a que están haciendo una oposición concienzuda en la aportación de datos y propuestas, pese a todo eso, lo único que ha encontrado por parte del señorito Iglesias, no ha sido más que el desprecio ideológico y la soflama propagandística de un auténtico dictador al más puro estilo chavista.

Pero ante esa pésima educación, María Ruiz no se achantó. Y con inteligencia cultura y educación, le vino a llamar la atención de esta manera tan sublime.

Y qué quiere que diga, a mí me pareció fantástico. Porque María Ruiz, hizo en el parlamento lo que se tiene que hacer. Que es representar con calma y con educación, el sentir de como mínimo, los casi cuatro millones de españoles que les votaron. Lo hizo perfecto, y con un golpe de efecto mastodóntico. Porque vino a evidenciar que es más fuerte la pluma que la espada, que tiene más potencia el mensaje apoyado en la verdad, que la propaganda sustentada en un único objetivo de odio ideológico que sólo persigue el poder y el reconocimiento.  María Ruiz lo hizo perfecto, porque demostró que ante la exaltación pueril de los resentidos comunistas no hay mayor antídoto, que el sosiego intelectual de quien sabe que tiene la verdad de su lado. Los comunistas tienen que aparentar siempre estar furiosos para dar la sensación de que están haciendo la revolución, una revolución que sólo los llevará, a ellos al poder, y al pueblo al que finje defender, a la más absoluta miseria. Pero tienen que aparentar esa furia porque la gente es lo que compra. La gente quiere sangre, enfrentamiento y show. Eso es lo que le entretiene, pero ante ese afán falsamente revolucionario por lobotomizar a los exaltados, ante esa falsa revolución, está la verdadera clase política que es aquella que lucha con el escudo de la verdad y el arma de la inteligencia.

¿Y saben qué hizo Pablo Iglesias después de esta sublime intervención de María Ruiz? ¿sabéis lo que hizo? tocarse los puños de sus camisas que es a lo que nos tiene acostumbrados últimamente, Y responder lo que le dio la gana.

Tocarse las mangas y leer tres folios que tenía preparados del día anterior. A eso se limitó Pablo Iglesias, se limitó a leer para llegar a la repetida conclusión inventada, de que Vox es un partido antidemócrata. Que es la estrategia que está siguiendo para intentar ilegalizarlos.

Se limitó a leer a llamar a Vox, antidemócrata. Pero no respondió ni a una sola de las preguntas que María le había hecho en la intervención, ni una sola.

 

Estas fueron algunas de las preguntas que le hizo María Ruiz, pues bien, Pablo Iglesias se limitó a tocarse las mangas y al leer tres folios que nada tenían que ver con el asunto y aún así mucho antes de perder la educación como don venezolano de galapagar, se lo supo hacer ver con elegancia y educación

Pablo Iglesias en su demacrada irresponsable visión de lo que debe ser un gobernante, se limitó a leer tres folios, es decir, le daba absolutamente igual lo que fuese a decir María Ruiz es su intervención. Porque ya tenía la respuesta elaborada en casa, ¿no ven ustedes en eso algo raro? es decir, la intervención te la puedes preparar, porque es una pregunta que tú quieres hacer y te la puedes preparar para que no se te olvide nada, pero Pablo no sabe, en teoría, lo que le van a preguntar ¿cómo es posible entonces, que ya tenga la respuesta preparada? muy fácil, porque no le importa lo que le vayan a decir. Porque él quiere seguir adoctrinando y su estrategia para hacerlo es muy sencilla. ¿de dónde vienes? ¡patatas traigo! A Pablo Iglesias le importaba muy poco lo que fuera decirle María en su intervención, y cuando la termino, Pablo salió a escurrir el bulto, y a leer los folios que tenía preparados. Y eso evidentemente no sólo es una falta de respeto sino una muestra evidente de que ellos no quieren dialogar, sino soltar cuanto antes su soflama panfletaria con el único fin de seguir adoctrinando a los burros del mercado progresista. Y sigue haciendo eso pese a estar en el gobierno porque al parecer, Pablo Iglesias, no tiene talante para gobernar porque sólo sabe oponerse con su rabia y su veneno, ante todo aquel que le demuestre sus carencias y sus errores.

Pablo Iglesias se limitó a leer y cuando levantaba la vista de los folios para improvisar, cometía errores garrafales que no pasaban la prueba de la hemeroteca como por ejemplo cuando decía esto.

Es decir, ahora que él está en el gobierno, todo el mundo tiene que pagar lo que le corresponde. Pero cuando todavía compraba en el Alcampo, escribía "tweets" como estos... "el gobierno debería ser patriota y suspender el pago de la deuda" esto lo dijo en 2013, cuando aún bebía cola cao y estaba orgulloso del panadero de su pueblo. Pero ahora que ya, en la nueva casta, ¡todo el mundo tiene que pagar! y si no, no te ajunto y te llamo antidemócrata. "Porque ustedes son un partido antidemócrata" y entre insultos e insultos, me toco los puños de la camisa de Zara y viva Amancio Ortega. Pablo Iglesias se ha hartado de decir por activa y por pasiva, que en los últimos días están haciendo lo que pueden en el gobierno, y que pueden cometer errores y que probablemente pueden ser criticados por ellos, pero cuando alguien les critica, cuando alguien hace uso de ese derecho, él hace uso de su comunismo más atávico y dice cosas como esta

"que España y nuestro pueblo una vez más

como en el siglo 20 se quitará encima la

inmundicia que ustedes representan"

 

Ahora que ya es casta y que ha sustituido las ofertas del Alcampo por los gourmets de El corte inglés, Pablo Iglesias se limita a leer y ni siquiera tiene reparo en esconder, que ni se esfuerza en memorizar. Mira sino, como da sus charlas en twitter. Demacrado, mal afeitado, claramente desorientado. Y con la única capacidad del fingimiento mientras lee. Y así, señores, es como se contempla el hundimiento de un don nadie con ínfulas de grandilocuencia, que supo vender la moto de una revolución social, aprovechándose de la miseria de los necesitados para escalar sin escrúpulos en el escalafón social. 

Acordaros de lo que os digo. Pablo Iglesias está hundido como político, y no le veremos más dar mítines para ganar electores. Se va a limitar a intentar aguantar en el gobierno lo que le quede, para luego, dedicarse a las conferencias. Ya en su día dijo que no le gustaría estar en política ni dos legislaturas. Lo dijo él mismo, pero luego cuando vio la posibilidad de pillar cacho, amplio ese tiempo a más de 12 años contradiciéndose una vez más y ahora que ya lo ha conseguido, ahora que ya ha pillado poder, estará lo que le dejen, y después se dedicará a hacer lo que más le gusta, que es cobrar su paguita vitalicia y controlar toda la información que las televisiones puedan decir de él y de su familia

Señores Pablo Iglesias no sabe gobernar y quizás tampoco se lo merezca, pero ha tenido la suerte de encontrarse a gente tan corrupta y mentirosa como probablemente él lo sea, y cuando el periplo de su vicepresidencia termine, no me extrañaría que algún día terminase como consejero con sueldo millonario de alguna empresa. Rompiendo de nuevo todos sus valores al traspasar la frontera de las puertas giratorias contra las que él tanto ha fingido luchar. ¿Se puede ser más hipócrita y falsario que Pablo Iglesias? yo lo dudo, pero el tío ha tenido la suerte de encontrarse por el camino a tontos de lava, que para terminar su carrera tuvieron que copiar en tesis a narcotraficantes, que probablemente financiaron sus mítines a independentistas vendidos al aplauso, y a la gomina y a comerciantes del terror, que sólo saben quitarnos el sueño a los que aún mantenemos la esperanza en España. Ha tenido esa suerte y ha conseguido comerse la perdiz, pero la historia quedará como fiel testigo de su vergüenza humana, su incapacidad para gobernar y su tumultuosa insolvencia para vivir desde la verdad y el honor. Quizás eso a él no le importe porque no tiene conciencia, pero tiene tres hijos con una larga vida. Va a ser muy triste como despierten, porque tendrán que vivirla avergonzados. Si yo tuviera ese árbol genealógico, me marcharía de España, me cambiaría el nombre, e intentaría por todos los medios limpiar las vergüenzas de mis ancestros dedicándome a hacer el bien de manera desinteresada. Pero de casta le viene al galgo y probablemente tengamos que contemplar como esos vástagos sigan la savia bruta de esas raíces, que solo han traído a España la vergüenza, el deshonor y una falta de educación apabullante. ¡Qué suerte tengo de no ser una iglesias! Yo quiero ser, como María Ruiz.




Jack Sparrow



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