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Mis historias de la Radio. Por Juan Antonio Soler



(Preámbulo)

Antes de llegar a lo que sería mi acercamiento a la Radio, hay que fijar los precedentes, que no son otros, que un compañero de clase muy aficionado a la música y un amigo que tenía una tienda de discos.

Limpiese los pies antes de entrar!: Varios- Jesucristo Superstar ...Corría el año 1979, mi primer año en el Instituto Arzobispo Lozano. Allí coincidí con un compañero, Chencho (Fulgencio García Tomás), muy aficionado él a la música, sobre todo a Los Beatles, a John Lennon y especialmente a la ópera rock Jesucristo Superstar. Él me la descubrió y me aficionó a ella de una manera, que a día de hoy todavía siento pasión cada vez que escucho, entre otros, a Judas, la Magdalena, Herodes y cómo no, a Jesucristo.



Una vez descubierta, la escuchaba una y otra vez en la tienda de discos de mi amigo José Luis y en cuanto pude ahorrar lo que costaban aquellas dos cintas de casete se la encargué, y no se cómo no se gastaron de tanto escucharlas. Hoy son toda una reliquia.

Y lo que son las casualidades, en 1981 un grupo de alumnos del colegio La Asunción se propusieron representar, en play-back, aquel musical. Y ni recuerdo cómo, nos pusimos en contacto, no se si ellos conmigo o yo con ellos. El caso es que sabiéndonos el gran entusiasmo que sentíamos por el Superstar, me puse a colaborar con ellos en la preparación y montaje de la obra. Ellos ya la habían representado en su último curso de la EGB en su colegio.

De esta manera en 1982 estaba prevista la puesta en escena de esta obra en el Colegio de Las Hermanas de Santa Ana (las monjas), y embarcados en la representación, nos hicimos con los discos, giradiscos, amplificador, altavoces, y resto de material necesario para ofrecer al numeroso público aquella fantástica obra. Pero, cuando fuimos a comenzar la puesta en escena, ¡oh!, el micrófono que teníamos para dar la bienvenida al público no funcionaba. Hubo que improvisar y pensar en quién podría prestarnos uno (en aquella época no era fácil que alguien tuviera un micro), y a uno del grupo se le ocurrió proponer que fuéramos a ver al Fofi (José Luis Gil) que tenía una emisora de FM en el trastero de su casa y él seguro que podría dejárnoslo. Y así fue, y el Fofi no sólo nos lo prestó, sino que se ofreció a venir con nosotros al colegio por si teníamos algún problema con los cables y la técnica.

La representación fue un total éxito, y al día siguiente fuimos a devolverle el micrófono y José Luis, muy emocionado él, con una pasión que a mí me dejó impresionado, se ofreció a enseñarnos la radio e incluso nos invitó a ir a ella y si queríamos podíamos hacer un programa de música y todo.

Cómo no quiero cansar a esta selecta audiencia, dejo para mañana el siguiente capítulo: cómo me uní a aquel maravilloso grupo de jóvenes en torno al mágico mundo de la radio.

Juan Antonio Soler Salar.

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