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CORONAVIRUS, MADE IN LA ÉLITE


Hace unos años, tuvimos una pandemia de esas de chichinabo que resultó ser un fake, como dicen los modernos. Vamos, un bulo, para los más castizos. Se trataba de la gripe aviar. Después llegó la porcina. que tras meses de alarma social, desapareció como vino. Eso sí, dejando pingües beneficios en las arcas de las farmacéuticas.

Ahora nos vienen con otra pandemia. El coronavirus. un bicho de diseño, que no dicen quien lo diseñó, pero que está matando a personas como moscas. Y que ha aparecido en China. Vaya, un país  hermético y muy poco transparente.

Analicemos un poco. El pasado mes de diciembre la revista The economist, que cada año anticipa en su portada lo que va a ocurrir en el venidero, predijo que habría en el año de la rata un virus mortal. y que tendría su origen en China. Resulta curioso ver como esta revista propiedad de los Rosthchild, confirma aquello que sucederá durante el año siguiente. 

Los medios occidentales, sobretodo los de España, (esa es otra todo el mundo cierra fronteras con China, y el gobierno español se trae al equipo de fútbol de Wuhan (origen del virus) a Málaga)  no ayudan mucho cuando lo que hacen es potenciar el miedo. 

El objetivo de este virus, no es otro que volver a llenar las arcas de las farmacéuticas con millones de vacunas, que ya tienen, y que milagrosamente llegaran en unos meses. Y nos dicen que... ¡Ya han muerto 200 personas! a ver, seamos serios, la gripe común se lleva por delante a casi 25.000 personas cada año sólo en Europa y nadie dice nada. 

¿Por qué ese alarmismo?  aparte de propaganda y asustar al personal, es cargarnos de un sobre impuesto sanitario para que el gobierno (debemos observar cuanto se gasta España, no duden que gastará el doble que el resto de la unión en vacunas)  se luzca, para luego decirnos lo bien que lo han hecho. Pero sí hay un motivo de preocupación.

El coronavirus, es un bicho calcado al del resfriado común, que también es un coronavirus, y cuyos síntomas son muy parecidos. Y tratándose de un aerosol en su diseño, su agresividad es muy aguda. Y hace que las mascarillas, sean poco eficaces y lo más importante es la ventilación del interior. Y tal como ocurre con los infectados, la muerte puede sobrevenir en poco tiempo. Tampoco es que el país anfitrión suelte prenda sobre qué personas son las fallecidas, su edad y condición física. No es lo mismo un hombre de 25 años que un abuelo de 80.  

El problema de estos bichos es que al estar expuestos a condiciones distintas a las que nacieron, mutan y se adaptan con facilidad pasmosa. Y ahí está la dificultad. ¿Que se ha creado para exterminar a un elevado porcentaje de la población? puede ser, pero más bien parece la ante sala de un inminente conflicto que pondrá fin a una era. 

Porque lo que no se ha dicho es aún más peligroso y de este no bromeo. La atención se centra en China y su coronavirus, del cual no sufran, la cura la tienen desde hace tiempo. Lo que nadie ha dicho es sobre el Arenavirus, también de diseño, aunque culpen a ratas, murciélagos o mosquitos y que está afectando a latino américa. Y este sí que viene por retaguardia. 




Ralf B. Leepman


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